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October 30 ¿PRODUCTO NACIONAL O EXTRANJERO?October 29 RIQUEZA INTERIOROctober 27 CATALINA, LA AMIGA DE LAS PALOMASCatalina era amiga de las palomas, siempre llevaba comida para ellas en los bolsillos.
Catalina era muy peculiar, llevaba siempre un abrigo de cuadros y un sombrero de flores, con su carrito lleno de recuerdos. Nadie sabía lo que llevaba dentro, pero ella decía que eran fotos de su hijo y su nieto, y recuerdos de toda una vida.
Todo el mundo conocía a Catalina, el frutero, el kiosquero, la panadera, todos la saludaban y ella hablaba con unos y con otros y siempre llevaba una sonrisa en la boca. Caminaba despacio, tirando de su carro y se iba al parque con sus palomas que la rodeaban y la acompañaban.
Los niños se le acercaban y hablaban con ella.
Catalina ¿porque las palomas se acercan a tí y a nosotros no?
Porque soy su amiga y las doy de comer. Ellas saben lo que siento, y me cuentan como estan mi hijo y mi nieto.
La gente del barrio, quería a Catalina, pero nadie se creía que pudiera tener un hijo, quizás fuera producto de su imaginación. Catalina, era así vivía en su mundo y vivía sola. Nadie había visitado nunca su casa, pero todos la querían.
Un día Catalina no apareció por el parque, ni por las calles del barrio.
¿Dónde está Catalina? ¿La has visto?
Yo no, hace ya dos días, no ha venido por su barra de pan.
Empezaron a preocuparse unos y otros, porque la querían y apreciaban.
Las palomas, revoloteaban cerca del banco donde siempre se sentaba , pero Catalina no aparecía.
Llamaron a los bomberos y fueron a su casa, se oían tantas cosas, quizás hubiese muerto.
Cuando entraron en su casa, acompañados del presidente de la comunidad como testigo, se asombraron mucho Pensaron que tendría su casa abandonada y llena de basura, pero todo estaba limpio, su mesa, su tele pequeñita. Los libros viejos en la estanteria. Al entrar en su cuarto vieron la coqueta llena de fotos. De un hombre joven el día de su boda, de un bebé rollizo, de un veinteañero el día de su graduación, pero Catalina no aparecía por ningún sitio.
La buscaron y buscaron pero no supieron de ella .
A kilómetros de distancia, Catalina, con su abrigo de cuadros y su sombrero de flores, caminaba despacio tirando de su carro. En la mano llevaba una carta amarillenta con fecha de diez años atrás.
"Hola mamá, estamos bien, Jorge crece muy rápido y somos muy felices. Cuando podamos, iremos a visitarte. Un beso de tu hijo Daniel"
Catalina, había encontrado la carta entre sus cosas. Allí la había dejado cuando la recibió y esperó durante un tiempo a que Daniel viniera a verla. Pero pasaron los años, y Catalina se quedó viviendo en su mundo, y cuando volvió a ver la carta creyó que la había recibido ayer y cogió sus trastos y comenzó a andar para ir a ver a su hijo y su nieto.
No tenía prisa, ya llegaría. Que contento se pondría cuando la viese. Tampoco se olvidó de llevarse comida para sus palomas.
ANA RIVAS
October 22 SE ME ESCAPASe me escapa el aire, intento retenerlo y no puedo cojerlo. Se me escapa el agua, la siento en mis manos y se escurre por mis dedos. Se me escapa tu aliento, me roza la cara y no puedo prenderlo. Se me escapan tus besos, no se quedan agarrados y me muero por dentro.. Se me escapa tu amor me lo das pero sin ningún sentimiento. Se me escapa la vida, si no estás a mi lado, todo es mucho más lento. Si te quieres ir, no te escapes, simplemente dilo y lo aceptaré sin remedio.
ANA RIVAS
October 21 ESTOY EN OTRA DIMENSIÓN...
Estoy en otra dimensión, definitivamente, he descubierto que no vivo en esta vida. Me desperté esta mañana sintiéndome mas volátil, mas etérea, y al mirarme al espejo me veía transparente, ¡que susto me dí,! pero luego me fui acostumbrando y hasta me sentía mejor. Al salir a la calle, comprobé que la gente no me veía, y me gustó, pero es que aunque les hablara no me escuchaban tampoco, y esa sensación de felicidad se fue transformando en desasosiego. Algo raro estaba pasando y no era normal, así que me figuré que estaba soñando, sí eso debía de ser, todo era un sueño, y cuando despertara me encontraría mejor y más relajada. Pero el tiempo pasaba y seguía igual, y eso ya no era normal. Seguí andando y comprobé que no me cansaba, que no tenía hambre, ¿Que era lo que me estaba pasando? De pronto encontré a alguien que sí me habló. -Tú lo que estás es muerta- me dijo-. No puede ser,- le dije-, yo no estoy muerta, lo que necesito es un buen masaje y despertarme y ya está. No, ven conmigo- me espetó. Y yo le seguí- (entre otras cosa porque era un chico monísimo). Cuando estaba con él no éramos transparentes ninguno de los dos. La gente seguía sin vernos. Llegamos al cementerio y eso me dio mal rollo. Un montón de gente como haciendo una fiesta, mezclados con personas llorosas mirando las tumbas, que evidentemente no nos veían a los demás. Todos estaban felices, conversando entre ellos. Cuanto antes lo aceptes mejor será- me habló el chico-.Las cosas son así, te moriste anoche y en este momento te están velando, mañana será tu entierro, y a partir de ese momento pasarás a formar parte de nuestro clan. Que no, que no estoy muerta, que manía, que sólo estoy soñando- le contesté. Bueno, como quieras, si te apetece mejor decir que estás en otra dimensión, pues dilo- , pero te pongas como te pongas, o te unes a nuestra fiesta, o pasarás levitando la eternidad sola y aburrida. Todos esos supuestos fantasmas que aparecen y ponen nerviosos a los humanos, es porque no lo quieren aceptar. Cuando lo comprenden, se acaban las apariciones. Así que lo pensé mejor y me fui para la fiesta. Al fin y al cabo estaría acompañada, no me faltaría la diversión y como no me cansaría nunca sería interminable, ¡que bien! Definitivamente ESTOY EN OTRA DIMENSIÓN.
ANA RIVAS
October 19 EL SUEÑO
Adela llevaba durmiendo mal varios días. Se despertaba sudando y temblando, con taquicardias y ese sentimiento de terror. Nunca recordaba lo que soñaba pero debía ser algo horrible para pasarlo tan mal. Por las mañanas se encontraba fatal, con los ojos hinchados y cansancio acumulado. Procuraba no acordarse durante el día y el trabajo la servía para distraerse, pero cuando llegaba el momento de dormir empezaba a sentirse intranquila y nerviosa, era como si algo la apretara por dentro. Su novio, Israel, al que había conocido hace seis meses procuraba tranquilizarla. "No debes preocuparte, sólo es un sueño y no va a pasarte nada", la decía. Pero ella no estaba a gusto y cada vez lo pasaba peor. Llegó incluso a sentir miedo de vivir sola. Todos los días después del trabajo, quedaba con Israel y se iban a casa de él, cenaban y después tomaban un té, a veces veían una peli y casi siempre acababan haciendo el amor. Israel la insistía que se quedara a vivir con él, que era una tontería irse a esas horas a su casa, pero ella quería preservar su intimidad y prefería que cada uno continuase en su piso. Pero llegado a este punto, ya no sabía que era lo mejor, sentía miedo, y pensó que Israel tenía razón y que sería mejor que se trasladara a su piso. Adela había intentado que fuese al revés pero su novio la había convencido que el que ella se fuera a vivir a su casa sería mas fácil, ya que pagaba menos de alquiler y ella tenía menos cosas que llevarse. Como los sueños continuaban y eso no era vida, decidieron hacer el traslado un fin de semana. Pronto acabaron y esa noche Adela durmió mucho mejor. A medida que pasaban los días se iba encontraba bien, empezaba a relajarse y la tensión había desaparecido. Quizás el encontrarse acompañada era lo que necesitaba. Israel la llamaba por teléfono al trabajo y la preguntaba como se encontraba. Esa mañana después de hablar con Adela sonrió para sí. Le había costado convencerla de que se fuera a vivir con él, y sólo había encontrado la manera echándole todas las noches en el té, esos polvillos que compró a un santero. Sólo quería que durmiera mal y empezara a sentir miedo de vivir sola y aunque el tema casi se le va de las manos, al fin lo había conseguido. Todavía le sobraba un poco del brebaje y decidió guardarlo, ya que no sabía si lo iba a volver a necesitar.
ANA RIVAS
October 15 Y SIN DARSE CUENTA...
Se conocieron en un parque. El, practicaba footing, y ella paseaba a su perro. Pasaron los días y de no verse siquiera, pasaron a mirarse furtivamente, después un hola bajito, luego él le preguntó por el perrito, que si era muy mayor, que cuál era su raza. Ella se interesó por si hacía mucho deporte, cuantas horas corría cada día. Frases incoherentes, sonrisas sin sentido, pero cuando quisieron darse cuenta ya estaban enamorados. El amor les inundó por todos lados, les chorreaba por la espalda, y enseguida decidieron casarse, con todo el boato y con un montón de invitados, se fueron de viaje de novios y más pronto de lo que desearon volvieron a su vida normal. El a trabajar y a correr por las mañanas, ella a trabajar también y a pasear a su perro,; pasó el tiempo y dos hijos les acompañaban en sus paseos, siempre en el mismo parque, sentados en el mismo banco. Y SIN DARSE CUENTA... habían pasado quince años, los dos siempre juntos, con otro perro, con unos cuantos kilos más, pero con el mismo amor que sintieron al mirarse por primera vez, con la misma ilusión y las mismas palabras. SIN DARSE CUENTA, cada aniversario hacían lo mismo, ir al parque a mirar los árboles y sentarse juntos dándose de la mano. Luego se levantaban y caminaban sin destino. Después de mucho tiempo, un día mientras caminaban, ya sin perro y sin poder correr, él se echó la mano al pecho, Y SIN DARSE CUENTA..., cerró los ojos mientras la miraba, igual de guapa que cuando la conoció. Y SIN DARSE CUENTA...a ella se le caía una lágrima por la mejilla. En ese instante, decidió, que ya nunca más volvería a ese parque.
ANA RIVAS October 13 EL PARQUE
Paseantes despistados, pintores, y adivinos, amantes que se esconden, padres con sus niños.
Lectores de libros antiguos, ciclistas y corredores, abuelos con sus nietos paseando, echando limosna a los pobres.
Estatuas grandes y esbeltas, olmos, pinos y álamos, algún fotógrafo perdido, actores que no son consagrados.
El parque todo lo vive, pasan y pasan los años, y en las ramas de los árboles, cantan sin cesar los pájaros.
Sentado en un banco escondido, siempre se ve al mismo anciano, ha pasado tanto tiempo, que los surcos se ven en sus manos.
A pesar de estar siempre allí, nadie le mira ni ve, y él recuerda con nostalgia, a quien beso allí una vez.
Sólo el parque le acompaña, a la sombra del viejo árbol, muerto quedó allí un triste día, sentado en el mismo banco.
Al atardecer de ese martes, se acercaron hacia él los gorriones, el parque del anciano se despedía, los árboles eran sus amores.
Llovió sobre el banco del parque, el sol se escondió llorando el hombre parecía dormido, el parque le seguía amando.
ANA RIVAS
ESTE ES MI HUMILDE HOMENAJE A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE ESTÁN SOLAS EN LA VIDA Y QUE NO TIENEN A NADIE QUE LES QUIERA NI SE ACUERDE DE ELLAS.
October 08 LA EXCURSIÓN![]() Nunca se habían ido de excursión todos juntos. Patricia le reprochaba a su marido, que siempre estaba pensando en el trabajo, y los fines de semana decía que estaba cansado y no quería salir. Ella y los niños, siempre aburridos, metidos en casa, porque Manuel no quería salir.
El decía, que el campo no tenía nada de sano, que si bichos, que si ortigas, y no digamos si les venía un aguacero. Además eso de acampar en mitad de la naturaleza, no le hacía ni pizca de gracia. Pero tanto insistieron Patricia y sus hijos, que se lío la manta a la cabeza y después de ir de compras y adquirir la tienda de campaña, las colchonetas, los trajes para la montaña, las provisiones, las mochilas, las mantas, etc., etc., decidieron irse el próximo fin de semana. Manuel no estaba tranquilo del todo, presentía que algo iba a pasar. Y vaya si pasó. Al comenzar el viaje, se les pinchó una rueda, por lo que llegaron más tarde de lo que esperaban. Buscaron el sitio adecuado y al montar la tienda de campaña, se machacó un dedo, no atinaba con la lona, en fin dos horas de reloj. Patricia para calmar los ánimos, se puso a hacer la comida en el infiernillo. Por intentar ayudarle a él, se le quemaron las salchichas. A todo esto, Manu y Sonia vienen llorando: ¿Que os pasa? Mami, me ha picado una avispa. Busca que te busca y se les había olvidado la pomada anti picaduras. Manuel ya ha acabado y al dar un paso atrás para ver su "obra", tropieza y se hace un esguince. A todo esto Patricia, que no tiene carnet de conducir no sabe que hacer, así que deciden quedarse, a ver si baja la hinchazón de la picadura y de la torcedura. Cae la noche, empiezan a contarse cuentos de miedo, lo típico, se acuestan y suena el primer trueno. ¿Es que no has mirado el parte meteorológico? Pues no se me había ocurrido, con la emoción... Llueve torrencialmente, el agua pasa por debajo de la tienda, se les mojan los colchones y no pueden dormir. Los niños llorando por el miedo a la tormenta. Parece que pasa todo y a la mañana siguiente, sin haber dormido salen para desayunar y tienen todo alrededor lleno de barro, un show vamos. Cuando Patricia va a por el desayuno, se da cuenta que no lo había guardado en el coche y ha desaparecido, no saben si por la lluvia o por que se lo ha llevado algún animal. Así que empiezan a recoger, y la tienda ahora no cabe en la bolsa. Un desastre vamos. Se montan todos en el coche, y Manuel les dice: No quiero ni una palabra hasta que lleguemos a casa. Si alguna vez a alguno se le vuelve a ocurrir hacer una excursión, se lo hago escribir cien veces, pero a mí no me volváis a decir que queréis un fin de semana de vida sana. Y con las mismas, arranca el coche al tercer intento, y salen de allí con barro hasta las orejas. ANA RIVAS
October 07 LA CORAZA![]() En ocasiones los sentimientos, se quedan anclados en las tripas, y no somos capaces de hacerlos subir hasta el corazón.
Eso le pasaba a Rosana, tan reacia y susceptible que no quería abrir su coraza y ni las palabras salían de su cuerpo cuando tenían que salir. Se acostumbró a esconder lo que sentía y el gancho que sujetaba sus sentimientos era cada vez más fuerte. No era capaz de expresar, de soltarse la melena y ponerse debajo de la lluvia. Todo lo tenía calculado, todo lo pensaba dos veces y jamás dejaba nada al azar. Por eso el grosor de su coraza era cada vez mayor, no se entregaba y dejaba pasar oportunidades. No hay nada más triste que ver el agua pasar y morirse de sed, y eso era lo que hacía Rosana. Cerrar a cal y canto su armadura y preferir sufrir a mostrarse como era. Sabía que cada vez le caía peor a más gente, pero eso no era suficiente para abrir las puertas de hierro que con candado de tres vueltas, enclaustraban su corazón. Pero un día se enamoró, y a pesar de que ese amor estuvo a punto de escaparse por las rendijas de la coraza que la rodeaba, le dio una vuelta más a la llave y no permitió que las cadenas que sujetaban su ancla se soltaran. Pasó el tiempo y vio como su amado se casaba con otra y en vez de abrir los brazos y respirar hondo, se hundió más en su mar negro, y cada año que pasaba, cada arruga, provocaba que su amargura se hiciera mas honda y oscura,. Y de ese modo, la encontraron un día; abrazándose a sí misma con el pelo enmarañado y una sonrisa diabólica en la cara. Nunca más habló, jamás miró a nadie más a la cara y su propio orgullo la envolvió y de ese modo la coraza era más gruesa aún. A lo largo del tiempo que estuvo ingresada, sólo recibió una visita. Aquél amor de juventud al que nunca dijo nada, la dejaba cada mes, junto a su silla, una rosa roja. Y entonces, Rosana, era cuando abría una vuelta de su candado y una lágrima resbalaba por su mejilla. ANA RIVAS October 06 LAS DOS FAMILIASConozco a dos familias muy diferentes. En una de ellas, hay dos hermanas que siempre van juntas, se llaman TRISTEZA Y PENA. Nunca se separan, y cuando deciden ir a comer al mismo restaurante, siempre se les une su prima MELANCOLÍA. Cuando llevan comiendo un rato, aparece la madre de las dos primeras que se llama DEPRESIÓN. Nunca están contentas, y a su alrededor hay un halo de niebla. Si alguien se les acerca, se contagian y se vuelven apáticos como ellas.
En la otra familia, también hay dos hermanas, se llaman RISA Y ALEGRÍA. Cuando se enteran que TRISTEZA Y PENA van a ir a comer, procuran aparecer en el mismo restaurante y llaman a su prima SONRISA para que se las una. Después viene su madre FELICIDAD, y todas juntas contagian al resto del restaurante de su armonía. La familia de DEPRESIÓN, no siempre se involucra y hacen una piña aislándose, pero hay días que FELICIDAD consigue entablar conversación con todas ellas, y al final se sientan juntas a comer. Es un trabajo arduo pero los días que se sientan en la misma mesa, DEPRESIÓN, y sus hijas y sobrina TRISTEZA, PENA Y MELANCOLÍA olvidan sus miedos y la cara las cambia. Eso ya es suficiente para FELICIDAD, RISA, ALEGRÍA Y SONRISA.
ANA RIVAS October 02 ELLA (CAPITULO III ) Y ÚLTIMOCAPITULO III Y ÚLTIMO
El día fue monótono. Pablo se sentó bajo la sombrilla y empezó a hablar con María. Deseaba volver a enamorarse de ella, quererla como siempre la quiso. Al poco se levantaron para dar un paseo. Durante largo rato no hablaron y sin darse cuenta llegaron a unas rocas donde se sentaron. Sin mediar palabra María le besó y por un momento Pablo creyó que lo de Julia era un sueño, pero cerró los ojos y solo veía la cara de su cuñada, de ella.
Se separó inmediatamente de los labios de su mujer .
-A tí te pasa algo, llevas muy raro desde hace tiempo.
-No me pasa nada, es el estrés.
-No, Pablo, no sé por qué pero este beso me ha hecho confirmar mis sospechas, tú estas liado con otra...
Y en ese momento Pablo no supo que decir, sólo se alegraba de que no sospechara de que esa otra era Julia, además no podía decirse que le hubiera sido infiel, porque ni siquiera su cuñada sabía de sus sentimientos.
Se volvieron a donde estaban todos.
-Que tarde habéis venido, ¿donde estábais? -preguntó Luisa.
Pablo volvió la cabeza y vió a Julia, tan bella, como siempre.
-Julia viene con nosotros, su amigo ya se ha ido. Mañana nos lo presentará.
-Mamá cállate, dijo poniéndose roja.
Montaron todos en el coche después de cargar las cosas.
El día se estaba poniendo gris y amenazaba tormenta.
El camino no era bueno y en pocos segundos empezaron a caer unas gotas del cielo que se convirtieron en una lluvia inmensa. Pablo no hacía mas que mirar por el espejo retrovisor. Julia se sentaba atrás y no podía remediar mirarla sin parar.
De pronto sintió la voz de María. Instintivamente miró hacia alante, una curva mal dada, un frenazo y de pronto el coche empezó a dar vueltas de campana.
Sintió que despertaba y al tiempo un fuerte dolor de cabeza, miró hacia atrás y vió a Luisa y Julia conmocionadas, pero estaban bien. Pedro no estaba, seguro que había salido para ir a pedir ayuda. De pronto se acordó de María y la vió a su lado con una brecha en la cabeza. Empezó a llamarla... María, María... pero no contestaba. La sacó como pudo del coche. La tomó el pulso, no respiraba, estaba muerta... muerta por su culpa. Por primera vez en mucho tiempo se dió cuenta de que todo había sido un sueño, de que lo que supuestamente sentía por Julia era ficticio, y de que estaba realmente enamorado de María y empezó a llorar sobre ella como un niño que ha perdido a sus padres.
Lloraba como lloró por Julia, pero esta vez no se avergonzó de sus lágrimas, porque lloraba por María, que había muerto por su culpa.
ANA RIVAS
October 01 ELLA... ( CAPITULO II)Capítulo II
De pronto sintió que la habitación se aclaraba bruscamente y abrió los ojos.
-María, por Dios, déjame dormir.
-Porque estes de vacaciones no es razón para que duermas hasta que te de la gana. Además, ayer quedamos para ir a pasar el día a la playa ¿no te acuerdas?.
-¿Sólos?..- dijo él.
No,..., vamos toda la familia ¿es que no te acuerdas? Últimamente estas un poco despistado...
Pablo se levantó despacio, y se acercó a la ventana y al ver a Julia, se la quedó mirando largamente, sin moverse. Sin saber el tiempo que llevaba allí, miró el reloj, eran la diez y media, pero no se preocupó y continuó observando el cuerpo de Julia, de ella. Sólo reaccionó cuando oyó el golpe de unos nudillos en la puerta.
Se vistió rápido, sólo se puso el bañador y una camiseta. Se calzó las chancletas y salió silbando alegremente. Sólo el hecho de saber que Julia iría con ellos, ya le había alegrado el día.
Cuando todo estaba cargado en el coche, se dió cuenta de que ella faltaba.
-¿Dónde está Julia? -preguntó disimuladamente.
-Se adelantó con su amigo, la veremos en la playa.
-Yo no estaría tan seguro- dijo Pedro- ese chico le tiene sorbido el seso. Estará todo el día con él, ya lo verás.
Pablo arrancó el coche. Llegaron pronto a la playa, el mar era inmenso y azulado, como un espejo del cielo, las gaviotas revoloteaban al ras de éste. Un velero remataba el estupendo cuadro.
A Pablo le desilusionaba que Julia no estuviera con ellos, pero comprendía que se hubiera enamorado. Sólo tenía 20 años.
Instalaron las cosas y Luisa y Pedro fueron a bañarse. María se quedó bajo la sombrilla y Pablo se fue a pasear, porque deseaba encontrarse con ella. Anduvo sin rumbo fijo y al llegar cerca de unas rocas, vió a lo lejos a dos enamorados besándose. Inmediatamente supo que la chica era Julia.
Alberto la estrechaba entre sus brazos. Pablo se dió la media vuelta y comenzó a andar hacia donde estaba Maria. Se limpió las lágrimas, no quería que le vieran llorar y además que explicación daría.
Aún así no pudo evitar que anchas gotas recorrieran su cara.
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